dilluns, 22 de setembre del 2014

LOS 7 ASPECTOS DE LA VIDA DE PAREJA

10 PUNTS PARA UNA SANA RELACIÓN

1 AFECTO - ESTIMACIÓN - VIDA AFECTIVA DE LA PAREJA
La estimación y el afecto no darlos por supuestos. Es un valor que hay que alimentar contínuamente y se debe sostener madurando cada uno la parte que le corresponde. Llegar a ser don para el otro no es fácil. Hay que conocer y ser consciente cada uno de las etapas de la relación (desde el enamoramiento, pasando por desencanto, por las crisis y los conflictos de relación, hasta la reestructuración y la refundación de la relación.
El aspecto afectivo es básico y hay que fundamentarlo muy bien porque la pareja adelante de forma constructiva. Sólo os anunciamos un tema de capital importancia como es el tema que llamamos "las heridas de 'no amor' que todo el mundo lleva (más o menos intensas o profundas) cuando inicia la relación de pareja.
Si no se tienen en cuenta estas heridas de 'no amor', condicionan muchísimo la relación, una vez se entra en la rutina del día a día y en el desencanto y ya no se experimenta el impulso del enamoramiento.

2. COMPROMISO
Un punto muy importante en cuanto al COMPROMISO es el tema de las DIFERENCIAS. Es muy difícil afrontar la aceptación del otro diferente a mí, si no se forma bien cada persona en el tema de las DIFERENCIAS.
Formarse en este tema quiere decir, aprender a tener claras las ideas sobre qué significa relacionarse con el otro diferente a mí el que o la que SIEMPRE SERÁ DIFERENTE A MÍ, POR MUCHO QUE AMBOS NOS ESFORZAMOS EN SER CADA DÍA MÁS PERFECTOS.
Aunque consiguiéramos mejorar y ser perfectos, siempre seremos diferentes. Por lo tanto, aceptar al otro significa ACEPTAR  a alguien distinto a mí. Vivir la diferencia NO como un defecto o con resignación, sino como la mayor gracia y posibilidad de realización de ambos.
No se trata de ser personas uniformadas según un modelo, sino de ser personas que se unen y hacen el COMPROMISO de tender a la UNIDAD, a pesar de la diversidad del ego-carácter de cada uno. Somos diferentes en las formas, pero igual en humanidad.
Entender y vivir esto requiere un trabajo profundo de formación, diríamos antropológica.

3. FORMACIÓN
Lo decís muy bien y muy claro. Formación elemento básico, a todos los niveles. En algunos casos esta formación hay que entenderla a nivel de crecimiento personal partiendo de bases psicoafectivas muy integradas. En otros casos esta formación debe consistir en poner bases sanas a la relación, cuando la persona ha experimentado profundas heridas de 'no estimación' en la infancia. La pareja nunca puede suplir y ser sustituto de las carencias y heridas afectivas que el otro ha sufrido en la infancia. Hay que sanar mientras se va haciendo camino juntos.
Por tanto, la formación siempre es necesaria ya sea a nivel de cursos, charlas, grupos a partir de unos mínimos de integración psicoafectiva, pero es mucho más necesaria cuando estos mínimos no son o las heridas de 'no amor' condicionan relación actual del adulto. En estos casos la formación debe comenzar casi con una terapia.

4. COMUNICACIÓN
Elemento básico de la relación de pareja. Aprender a comunicar a varios niveles, según capas de comunicación.
No todo es comunicación. La regulación de la comunicación o la comunicación de calidad es el diálogo. Hay que aprender a dialogar.
Sobre la comunicación se estructura gran parte de la vida sana o enferma de la pareja, en función de cómo sabemos comunicarse y dialogar.

5. LA GRAN FAMILIA Y LOS AMIGOS
Es el tema de la pareja abierta o cerrada en sí misma. Importante revisar los lazos con el entorno.
Sin más comentarios.

6. BIOGRAFÍA FAMILIAR
En este tema señalamos un punto importante a tener en cuenta: Como la pareja se relaciona con las respectivas familias de origen y qué influencia dejan que la respectiva familia de origen tenga en su relación de pareja, en la familia que ellos forman de nuevo. En casos conflictivos, siempre la nueva familia que se forma, tiene prioridad sobre la familia de origen que sea generadora de conflictos o de neuras.
El otro punto importante es dar información y formación referente a COMO LA HISTORIA PERSONAL DE CADA UNO INFLUYE EN LA HISTORIA FAMILIAR QUE COMIENZAN JUNTOS. Aquí consideramos importante que se afronte la relación de pareja consciente de cuál es la biografía personal de cada uno. Para ayudarse a crecer y madurar juntos. No dar por supuesto que el tiempo ha arregla todo. Falso. Con el tiempo las neuras que no se trabajan, se proyectan en la relación con el otro y esto sabotea la relación.

7. TRASCENDENCIA Y SENTIDO
Totalmente de acuerdo con que el sentido trascendente se trabaje, se tenga presente y forme parte del camino de crecimiento de la pareja.
Aquí entendemos que también debe haber un cierto grado de formación básica, teológica y espiritual que sostenga el por qué y el para qué en momentos de crisis, dolor, sufrimiento y conflictos.

8. TIEMPO LIBRE COMPARTIDO
De acuerdo con lo que plantea. Sin más comentarios

9. ORDEN MATERIAL
Los temas materiales del hogar son tan importantes como los temas de valores y espirituales y trascendentes.
Aquí creemos importante valorar el hecho de que todos colaboren a que el hogar sea un lugar acogedor, donde nadie tenga que irse fuera para buscar lo que en casa no encuentra.

10. CRISIS Y DIFICULTADES
Son el termómetro de la calidad de la relación, del nivel de madurez tanto psicoafectiva como espiritual.
Son el termómetro del equilibrio o el desequilibrio de la relación; de la orden o el desorden con que se vive la relación; del grado de igualdad o desigualdad con que se vive la relación; los criterios que sostienen o bloquean la relación, etc
Son indicadores de lo que hay que trabajar, sanar, afrontar, mejorar, reconducir, etc

                              EDUCAR LA RELACIÓN DE PAREJA EN TORNO AL AMOR

A nuestro juicio y experiencia creemos muy importante formar y ayudar a las parejas que acompañar al matrimonio en torno a un planteamiento integrador, desde el punto de vista cristiano.
Es un planteamiento que antes de que psicológico y espiritual es antropológico-relacional. Es decir, en torno a la persona en relación. ¿Qué valor nos damos como personas?
El valor integrador de la persona por excelencia es el amor, la estimación. Cuando la persona se siente amada, se abre y está dispuesta a todo. Al contrario, se cierra, se protege y se pone a la defensiva. Esta actitud de cierre neurotitza la persona y el ego-centro en sí mismo.
Por lo tanto el elemento integrador básico para afrontar la relación de pareja consideramos que es el amor. Un amor que tiene que madurar, pero que desde el primer momento debe ser el eje de todo el proceso.
Los 10 puntos que exponga son importantísimo y estamos totalmente de acuerdo. Nosotros creemos que se puede resumir en 7 aspectos básicos a tener en cuenta.
Muy importante !!!
Mirar estos 7 aspectos desde la perspectiva antropológica del AMOR.
Nos explicamos un poco mejor.
Que el amor sea el eje integrador de toda la vida de la pareja significa fundamentar todos estos aspectos en el amor; significa enfocarlos todos desde el amor, como expresión del amor; significa iluminarlos desde el amor, mirarlos, enfocarlos, plantearlos, afrontarlos desde la perspectiva del amor. De forma que todo gire alrededor del amor que cada uno quiere madurar, y dar al otro, no tanto desde el amor que cada uno espera recibir del otro.
Para una pareja cristiana, como es el caso que os ocupa, este amor integrador, es DIOS AMOR, manifestado en Jesús, enseñado por Jesús, el cual pone el listón de hasta donde es posible madurar en el amor auténtico: hasta dar la vida por el otro. De esta manera Dios Amor es el referente del verdadero amor de la pareja.

1. DIOS ES EL BIEN (ROJO).
Partimos de la realidad con la que cada pareja se encuentra cuando empiezan a hacer camino juntos. Con el que se encuentran?
Se encuentran dos personas que se han enamorado y se aman y quieren hacer un camino juntos, queremos formar una familia.
Detrás del primer enamoramiento se encuentran  muy pronto, con la realidad de la respectiva BIOGRAFÍA PERSONAL, es decir, con sus neuras, con sus luces y sombras, con las ilusiones y con la realidad del desencanto, cuando el ego-carácter de cada uno se encuentra con las contrariedades del otro.
Esta primera realidad, se pone de manifiesto muy pronto. Pronto saltan chispas. Algunas empiezan a encender un fuego que a menudo se quiere apagar tirando más leña. A menudo la situación puede llegar “ al rojo vivo".
Si el amor y la estimación es el eje, es el criterio y el valor que se quiere salvar por encima de todo, es este amor el que da el sentido y la fuerza para que cada uno afronte su biografía personal desde el que cada uno tiene que trabajar, sin querer que sea el otro quien debe cambiar. Este amor lleva a cada uno a querer ver las respectivas heridas de 'no amor' que ha de sanar porque el otro se sienta bien en la relación. Cuando cada uno se mira a sí mismo para sanar lo que necesita sanar, es el acto de amor más honesto para empezar a avanzar con confianza y seguridad, contrario al cansancio que suponen las exigencias, las manipulaciones, las culpas que el otro proyecto en la pareja, los juegos psicológicos para que el otro se acomode a mis expectativas, etc
Este primer trabajo de toma de conciencia de la propia biografía personal del identificamos con el color rojo, que cuando se mira desde el amor, forma parte de proceso de crecimiento y de maduración de cada persona. Como cualquier color, forma parte de la luz, la cual cuando se refracta en un prisma lo hace en los siete colores del arco iris.
El rojo es el color de la vida divina, entendida como energía, como VIDA que unifica, como economía, como bien supremo: desde EL BIEN.
Se trata de ver y enfocar la historia personal de cada uno desde la perspectiva de cómo Dios, en su AMOR ve y quiere a cada miembro de la pareja. Dios mira cada uno con amor, sea como sea, se encuentre como se encuentre, se encuentre en la fase que se encuentre, siempre lo mira con la capacidad de salir adelante. Esta mirada de amor de Dios, es una mirada que no juzga sino que da confianza y estimula a afrontar las heridas de 'no amor' por punzantes y profundas que sean. La Resiliencia demuestra que esto es posible.
El tema del COMPROMISO, lo vemos dentro de ese mismo color rojo. El COMPROMISO de vivir juntos, haciendo camino hacia la unión. Se trata de un camino de comunión en el amor.
Siguiendo con la imagen visual del arco de St. Martín, el rayo de luz es uno solo. Cuando se refracta lo hace en colores diversos. El rayo de luz para nosotros es este AMOR DE DIOS que nos sostiene, nos sana, nos da sentido y nos integra.

2. DIOS ES EL QUE ES (VERDE).
Si tomamos el tiempo libre compartido, para nosotros es el color verde. Visto desde el amor todo lo que se comparte, el ocio, el descanso, los ratos de recreo, de familia, de relajamiento familiar, las amistades, todo lo que ayuda a recuperar la salud ya mantenerla, también cuando la salud falta, lo vemos desde el amor. Es este amor el que procura que el otro se encuentre bien, que descanse, que recupere fuerzas cuando lo necesita, que recupere la salud cuando falta. Pero la salud no sólo es la del cuerpo, también la del alma, la del espíritu. La máxima salud es cuando hacemos posible la vida de Dios en la familia, en la relación de pareja. Cuando el amor hace posible que el otro se sienta acogido, escuchado, apoyado. Entonces esta estimación hace que Dios se encuentre bien en aquella pareja, en aquel hogar, en esa familia. El verde es el amor que sana.

3. DIOS ES TRINIDAD = ARMONÍA (AZUL).
El aspecto material, el orden de la casa, la armonía externa del hogar, son expresión también del amor. Desde cuando la pareja elige conjuntamente los muebles, los colores, etc que les harán sentir a gusto, hasta la limpieza, las tareas compartidas del hogar, todo se puede vivir desde el amor como eje integrador. Dios por sí mismo es armonía, equilibrio, serenidad, paz, bienestar ... Cuando la pareja no se siente a gusto en el entorno físico de la casa, tienen que mirar que rompe el equilibrio, la armonía. Cuando lo hablan y se ayudan a darse cuenta, lo pueden restablecer a imagen del equilibrio que es Dios. ¿Cómo se sentiria Dios si viviera con nosotros? ¿Qué nos impide o nos dificulta la armonía? ¿Qué nos desequilibra y nos desestabiliza? Para nosotros el equilibrio es el azul.
¿Qué proyectamos cada uno desde nuestro interior que genera desequilibrio? La armonía exterior es reflejo de la armonía interior. ¿Qué hemos de ordenar cada uno en nuestro interior para no proyectar desarmonía al otro, en el entorno?
Si este planteamiento se hace desde el amor, para salvar el amor por encima de todo, este amor se parece a Dios que es equilibrio y armonía. Y en donde hay equilibrio y armonía, ambos se encuentran bien, a gusto y no tienen necesidad de buscar fuera el bienestar que tienen dentro.

4. DIOS ES UNIDAD (VIOLETA).
Todo este planteamiento conlleva tomarse la comunicación y el diálogo de forma seria y como un elemento básico y muy importante. Comunicar conlleva a querer hacerlo para construir y sostener la relación sana de la pareja. Esto significa generar confianza, dar confianza. Quiere decir fidelidad al amor.
La comunicación nosotros la vemos reflejada en el color violeta. El diálogo tiene la fuerza de generar unión, sensación de familia, seguridad en la estimación. Y la estimación da seguridad.
Pero dialogar y comunicar también hay que hacerlo por amor y desde el amor y para generar y mantener el fuego del amor. Sin diálogo es muy difícil salvar el amor.
Si es necesario aprender a dialogar, se hace por amor, para salvar el amor, porque si el amor està herido, toda la relación se tambalea.
La comunicación se fundamenta en la confianza, la transparencia, la sinceridad, la fidelidad, el deseo de mantener la familia por encima de toda otra necesidad egocéntrica.
Dialogar significa disposición a revisar juntos; quiere decir aprender a "saber perder" para construir relación; quiere decir aprender a hacerse uno con el otro; a dejar las propias ideas para salvar por encima de todo el amor. Quiere decir aflojar el propio egoncentrisme para potenciar el otro y de rebote todos salen beneficiados.

5. DIOS ES LUZ (AÑIL).
La formación vista del amor, supone estar al día, prepararse, informarse y formarse para ser útil, para hacer mejor bien, para tener recursos para afrontar mejor la realidad, la vida de pareja, los problemas y los conflictos cuando surgen.
La formación es la hermana pequeña de la sabiduría.
Nosotros identificamos la formación y la sabiduría con el color añil.
La formación capacita. Pero la principal capacitación debe ser el amor. Me formo para amar mejor, para vivir mejor la estimación a la pareja.
Me formo no sólo porque a mí me gusta, no por ser más (esto sería engordar el ego que luego pasa factura cuando quiere sobresalir). Me formo por amor, para ser más sabio en el amor y en la capacidad de amar. Para saber amar mejor.
Esto significa discernir y dejar lo que no necesito saber para hacer lo que necesito para amar mejor.

6. DIOS ES AMOR (NARANJA).
Las relaciones con el entorno, con los otros, con la familia, con los amigos es una parte del equilibrio que se debe tener.
Para nosotros este aspecto del amor es el color naranja.
El amor visto desde el naranja busca el bien del entorno. Busca el bien de la pareja en relación con el entorno. Este amor desde el naranja mira fuera, sin descuidarse de mirar dentro. Es un amor que surge de dentro, de la armonía interior, pasa por la pareja, por los hijos, por la familia y se comparte con los de fuera, cuando toca, y se cultiva dentro cuando no toca. Este amor también se nota en el equilibrio.
Cuando uno vive mucho hacia fuera, hay que preguntarse por qué, qué busco que no encuentro dentro, en casa, en la pareja. ¿Qué me pasa y qué nos pasa.

7. DIOS ÉS ESPIRITU (AMARILLO).
El trascendente es el aspecto que cuida la relación con Dios. Todo lo que afecta a la vida humana, afecta a Dios.
Este color para nosotros es el amarillo. Dios es amor y es armonía. El amor de Dios que Él da, pide correspondencia. La pareja que cuida la relación con Dios, cuida la calidad del amor.
La máxima calidad del amor es aquel que aprende de cómo Dios nos ama. Aprender a amar como Dios, es un reto posible, con su gracia.
El amarillo es el color del amor integrador por excelencia.

SÍNTESIS
Un criterio para saber si la pareja vive armoniosamente el amor es si experimenta el equilibrio como un elemento de serenidad, generador de paz y de bienestar. Cuando experimenta malestar, es necesario que se pregunten qué nos genera desequilibrio o que nos desestabiliza, o como yo genero desestabilidad y malestar. Y luego hay que tener el coraje y la humildad de reconocer la parte propia generadora de desequilibrio y malestar. Cuando el desequilibrio es grande o profundo, a veces hay que pedir ayuda de fuera, a veces al director espiritual a veces el profesional, cuando la pareja no logra salir adelante por si sola.
Las crisis y dificultades son la señal de un amor precario, inmaduro, encerrado en sí mismo. Las crisis y las dificultades son el color negro. Tienen su sentido. Indican la luz que nos falta y que tenemos que buscar por encima de todo. Indican el amor que hay que madurar, ejercitar, vivir, hacer crecer.
Mientras que la estimación, el amor que madura y se vive cada vez con más generosidad es la síntesis del arco de St. Martí. Es la luz, es el color blanco.
En definitiva, las personas vivimos bien en el equilibrio y la armonía. Vivimos mal en todo lo contrario. Sufrimos cuando en la relación no encontramos aquel amor que nos hace sentir seguros. Huimos del sufrimiento y del sufrimiento. El peor sufrimiento, la raíz de todo sufrimiento es la falta de estimación.
Por ello, es necesario que la pareja centre su proceso de formación de pareja en torno al amor, salvar por encima de todo el amor, jugarse todo por el amor.
El amor debe ser la luz que guía y sostiene todos los esfuerzos. Hay que invertir en amor.
Ver toda la relación de pareja desde la óptica del amor es apostar por la vida, por la felicidad, por el crecimiento, por la autorrealización ...
En definitiva esta es nuestra experiencia y nuestra aportación. Creemos en la importancia y la necesidad de trabajar en la persona en relación, porque es en la relación donde la persona crece y madura o se bloquea y es infeliz. Pero la relación necesita un eje con un sentido. Este lo encontramos en el amor. No un amor cualquiera, no un amor puramente natural, sino en el amor que tiene su raíz en Dios Amor, el cual, porque es Amor, es Trinidad que se ha encarnado en Jesús.
Para entender mejor el amor de Dios encarnado, nos es muy útil servirnos de la metáfora del rayo de luz blanca que cuando atraviesa el prisma se refracta en siete colores. Esta analogía es bastante pedagógica para entender cómo el amor se convierte en luz cuando dejamos que filtre en todas las realidades de la vida humana y de la relación de pareja. Este amor tiene la fuerza de transformar la persona y tiene la capacidad de darle el sentido más profundo e integrador.
Se necesita, sin embargo, que el amor natural se deje iluminar por el amor sobrenatural. Y para que esto sea posible, hay que empezar por formar las parejas proporcionándoles conceptos claros, aunque profundos.
El acompañamiento de parejas en nuestra consulta, cuando nos exponen sus problemas, las dificultades en su relación y en la falta de comunicación, nos hace pensar en la necesidad de una formación amplia, que los prepare para ser personas sanas y integradas, a fin de convertirse en mejores padres.

El curso que desde hace unos años impartimos con comunidades religiosas, es una experiencia aplicable a la pequeña comunidad de dos, que es la relación de pareja, antes de convertirse en familia. La responsabilidad es grande. Este curso, que consta de 12 sesiones, permite hacer un proceso serio a lo largo de dos años, tiempo mínimo para asimilar los contenidos y las dinámicas. Es una posibilidad.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada